Carmen de Patagones

 

Cuadros de Alcides Biagetti

 

El pueblo de Patagones

Imposibilitado de utilizar diez definiciones para calificar al pueblo de Patagones escalonaré unas cuantas. El público puede quedarse con la que más le agrade. Ahí van: Patagones es un pueblo donde uno se puede morir de muerte romántica. Patagones es una niña bien. Aspira. Patagones podría ser una ciudad costera de Brasil. Es más quieto y denso que una de aquellas ciudades del trópico donde José Mojica y la Rubia Platinada se desvanecen escuchando una rumba ejecutada por la orquesta de Don Aspiazu. Patagones es bonito como un beso de novia. (En días de lluvia). En Patagones se puede escribir una novela de amor tan amoroso, que después de leerla, los amantes no escojan sino entre el suicidio o la felicidad. Patagones es noble, rústico y severo y, al mismo tiempo, dulce como un “menino”. Para escribir sobre Patagones hay que ponerse una mano sobre el corazón y entornar dulcemente los ojos. Y no tener miedo del ridículo al afirmar que es diez veces más bonito que Bahía Blanca, que Rosario y que Tandil, a pesar de ser diez veces más pequeño que la parroquia de Caballito. Todas estas y otras innumerables virtudes se le pueden descubrir a Patagones en un día nublado.
Roberto Arlt (Extraído del libro “En el país del viento”, 1996.)


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